Cómo las empresas pueden ayudar al bienestar del planeta y la comunidad

El 6 de noviembre de 2012, mientras Donald Trump tuiteaba sobre la veracidad del cambio climático, Barack Obama ganaba la reelección como presidente de Estados Unidos. Ciertamente, la fecha no es una coincidencia: al tiempo que Trump se ha mostrado contrario al calentamiento global, Obama volvía a la Casa Blanca con un plan que buscaba limitar las emisiones contaminantes de las plantas energéticas del país para impulsar la inversión en energías renovables. Es decir, el magnate le estaba declarando la guerra, probablemente sin saberlo. Porque cinco años más tarde, al asumir como presidente, Donald Trump retiraba a Estados Unidos del Acuerdo de París contra el cambio climático, dándole la espalda a una de los desafíos más complicados de nuestra época.

Como todos los grandes temas de hoy en día, el calentamiento global es también un asunto político. Algunos intereses nacionales se privilegian por sobre acuerdos mundiales, mientras la economía y el poder continúan siendo los ejes centrales de cualquier negociación. Pero mientras las grandes potencias del mundo no puedan cerrar la puerta de la ambición, serán las propias personas las que deban hacer algo por el bienestar del planeta. 

Independiente de las medidas que podamos tomar personalmente para disminuir el impacto de nuestra huella de carbono, como reciclar o incrementar el uso de la bicicleta, existen prácticas sustentables que las empresas pueden adoptar para ayudar a la salud del planeta y tener un impacto positivo en las comunidades.

 

Las acciones concretas

Una de las maneras con mayor impacto positivo en el cuidado del planeta y de la sociedad son las Empresas B (B Corporation, en inglés). Estas compañías operan bajo altos estándares sociales, ambientales y de transparencia para dar soluciones concretas a problemas sociales y ambientales. De este modo, los estatutos legales no solo toman en cuenta los intereses financieros, sino aquellos de los empleados, los proveedores, los clientes, la comunidad y el medio ambiente.

Estos negocios, que surgieron en 2006 como parte de una iniciativa de B Lab, una compañía fundada por Jay Coen Gilbert, suponen que las empresas tengan una vocación sustentable. Por eso, las empresas B tienen la convicción de ser las mejores para el mundo y deben pasar por un proceso de certificación y recertificación para ser reconocidas como tal.

 

En Chile, algunas de las empresas B son:

  1. TriCiclos, una empresa que busca potencial el reciclaje a través de puntos limpios a lo largo de todo Chile.
  2. Algramo, una compañía de dispensadores de alimentos básicos a granel ubicados en almacenes de barrios vulnerables que permiten ahorrar hasta un 40%.
  3. Cultiva, una empresa que se dedica a la reforestación de terrenos.

 

Incluso si una empresa no está certificada, existen varias prácticas sustentables que se pueden implementar en cualquier negocio. En primer lugar, se puede empezar por reemplazar ampolletas tradicionales por unas LED. A diferencia de las luces fluorescentes o incandescentes, las que consumen demasiada electricidad para generar luz, las ampolletas LED utilizan el 95% de la energía para la luz y solo el 5% se desperdicia en calor. Por otra parte, las ampolletas LED usan menos energía que las tradicionales (38 watts en comparación con 84 watts). Además, duran 6 veces más que las ampolletas tradicionales.

Reciclar el papel es una de las medidas más fáciles de implementar. Ya sea para imprimir documentos o cortarlos en cuadrados en vez de comprar post-it, reutilizar las hojas permite disminuir la contaminación y significa un gran ahorro para la empresa.

Desenchufar los computadores al final de la jornada laboral también ayuda a gastar menos energía, mientras que digitalizar es otra práctica cómoda y efectiva. En vez de imprimir miles y miles de hojas, es mejor enviar archivos por mail y guardar documentos en los computadores.

En relación a los trabajadores, incentivar el uso de la bicicleta no solo supone un impacto positivo para el medio ambiente, sino que puede mejorar la eficacia laboral. Evitar el estrés del tráfico, oxigenar la sangre y hacer deporte tiene un efecto directo en el ánimo y productividad de los empleados. Por eso mismo, la app chilena Kappo permite generar competencias de kilometros recorridos por los colaboradores de la empresa y competir contra otras empresas. Otra práctica es no botar los cartuchos de tinta de las impresoras, ya que algunas empresas los reciben para reciclarlos.

En los baños, si no hay secadores automáticos, en vez de poner toallas de papel es mejor tener toallas de mano para disminuir la basura, mientras que en la cocina de la oficina se pueden instalar basureros para separar la basura y poder reciclarla. Por otro lado, una buena práctica sustentable es promover el uso de botellas de vidrio para rellenar con agua, en vez de botellas plásticas.

Finalmente, invertir en equipos multifuncionales en vez de tener fotocopiadoras e impresoras por separado permite ahorrar energía al hacer todas las tareas en un solo aparato. 

Nuevo llamado a la acción

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