¿Qué tan lejos está Chile del transporte autónomo?

Lo que ayer parecía ser un sueño de la ciencia ficción ya casi es una realidad: solo es cosa de tiempo para que los automóviles no pilotados salgan al mercado. El avance en tecnologías de geolocalización, la necesidad de optimizar un parque automotriz cada vez más saturado y el inmenso potencial de negocio asociado ha llevado a empresas como Tesla, Volvo, Audi, BMW y Honda, entre otras, a dirigir sus investigaciones al desarrollo de vehículos inteligentes. Países como Alemania, Estados Unidos, Gran Bretaña y Japón han dado pasos agigantados hacia esta nueva realidad del transporte; sin embargo, ¿cuándo podríamos ver funcionando este tipo de vehículos en el país? ¿Qué nos hace falta para implementarlos?

 

La experiencia del transporte autónomo en el extranjero

Si bien en algunas partes del mundo se ha autorizado el uso de automóviles autónomos en la vía pública, en la práctica la industria y los gobiernos aún se encuentran en un periodo de prueba para comenzar a implementar este tipo de transporte. Destaca aquí el caso de Gran Bretaña, cuyo gobierno destinó US$30 millones para garantizar el liderazgo de los anglosajones en esta materia. También es de notar que en el estado de California los vehículos autónomos de Google han recorrido más de 300.000 millas en rutas públicas.

Uber, que ha pasado malos momentos luego de su salida de Inglaterra, no ha querido quedarse atrás y ya ha probado un servicio sin conductores en Pittsburgh y Arizona. En China, entretanto, actualmente se han considerado vías exclusivas para vehículos eléctricos y autónomos en sus futuros proyectos urbanos.

 

¿Por qué vehículos autónomos?

Si vemos el tema desde la perspectiva del negocio del transporte, el principal atractivo de esta tecnología es evidentemente el abaratamiento de costos al prescindir de un conductor. Sin embargo, las mayores ventajas las reporta la sociedad en su totalidad, si consideramos que los vehículos autónomos conllevarían mayor seguridad vial, mejor accesibilidad para personas con movilidad reducida, mayor eficiencia energética y una circulación más eficiente del tráfico urbano.

No obstante, es de notar que en la mayoría de los países pioneros en esta materia se ha legislado para que los automóviles con estas características cuenten, a su vez, con la opción de ser conducidos manualmente en caso de que el software de conducción muestre algún desperfecto. También se ha considerado implementar la tecnología de cajas negras, como es el caso de la legislación alemana. Es decir, si bien la seguridad vial es uno de los mayores beneficios  potenciales de los automóviles no pilotados, también es una de las mayores preocupaciones de sus fabricantes y los gobiernos que esperan contar con esta tecnología.

 

¿Qué hay de Chile?

Si bien nuestro país muestra un interés creciente por el desarrollo tecnológico y la innovación, por nuestra cultura vial y condiciones geográficas es difícil asegurar que tendremos automóviles no pilotados en el corto plazo. No obstante, las autoridades ya han comenzado a considerar esta nueva realidad: el año 2015, Cristián Bowen, subsecretario de Transportes por ese entonces, viajó a Estados Unidos para explorar esta potencial industria y planificar pruebas de este tipo de vehículos en el país.

Sin embargo, una barrera para la llegada los automóviles autónomos al país es la falta de claridad existente respecto a servicios con aspectos en común que, hasta el día de hoy, operan en áreas grises de la regulación vigente, como Uber y Airbnb. A ello se suma la problemática de las normas de tránsito, en tanto el país tendría que adaptarse a las normas ya integradas a los automóviles inteligentes, ya que sería poco factible que los fabricantes tuvieran en cuenta la legislación vial de cada país. Por lo demás, Chile tendría que contar con suficientes terminales de recarga eléctrica, problemática que se extiende al resto de los países interesados en esta tecnología.   

Así y todo, la llegada del transporte autónomo es una realidad cada vez más cercana. Si bien es difícil imaginar una implementación generalizada en el país, es esperable que los primeros pasos se den en Santiago; según expertos, esto no sería sino hasta en 10 años, tomando en cuenta que en cinco años podríamos ver el uso común de automóviles no pilotados en países más desarrollados.

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